Alimentación

Dietas bajas en sodio para hipertensión

Una dieta baja en sodio para la hipertensión se enfoca en la Dieta DASH (Dietary Approaches to Stop Hypertension), que limita el sodio a 2300 mg (o 1500 mg para una versión más estricta) diarios e incluye alimentos ricos en potasio, magnesio y calcio, como frutas, verduras, productos lácteos bajos en grasa, granos enteros y legumbres.

La hipertensión es uno de los problemas de salud que pueden ser ignorados durante mucho tiempo por mero desconocimiento de su existencia. Y es que, a menudo no se hace notar… hasta que de repente aparece, a veces en forma de un ataque al corazón, un derrame cerebral o daño a órganos esenciales como los riñones. Por eso se le llama el «enemigo silencioso».

La buena noticia es que gran parte del riesgo de esta enfermedad puede mitigarse mediante ajustes oportunos. Uno de los más efectivos —y completamente bajo nuestro control— es mejorar nuestra dieta.

¿Cómo afecta la comida a la hipertensión?

La alimentación y los niveles de presión arterial mantienen una relación estrecha y directamente proporcional, lo que subraya la importancia de los hábitos alimenticios en la prevención y el control de enfermedades cardiovasculares. No obstante, adoptar un estilo de vida saludable no implica necesariamente seguir una dieta excesivamente restrictiva ni renunciar por completo a los alimentos que resultan placenteros para nuestro paladar. Más bien, se trata de construir un patrón alimentario equilibrado, diverso y sostenible en el tiempo, capaz de integrarse de manera realista en nuestras vidas.

Entre las recomendaciones nutricionales más respaldadas por la comunidad médica destaca la dieta DASH (siglas en inglés de Dietary Approaches to Stop Hypertension), su enfoque ha demostrado en diversos experimentos ser particularmente eficaz en la prevención y el tratamiento de la hipertensión arterial. No en vano, se trata de una propuesta alimentaria que promueve un consumo elevado de frutas, verduras, granos integrales, legumbres, productos lácteos bajos en grasa, pescado y grasas insaturadas, como el aceite de oliva. Además, guarda estrecha relación con la dieta mediterránea, y ambas se sustentan en la evidencia científica que avala sus beneficios para la salud cardiovascular y metabólica.

Nutrientes importantes para controlar la hipertensión

A continuación se presentan algunos minerales que son muy importantes para la regulación de la presión arterial:

Potasio: elimina el exceso de sodio y líquido en el cuerpo. Se encuentra en alimentos como plátanos, aguacates, tomates, espinacas, frijoles y cítricos.
Calcio: ayuda con la contracción y relajación de los vasos sanguíneos, así como con la salud ósea. También se encuentra en productos lácteos bajos en grasa, brócoli, almendras y sardinas.
Magnesio: participa en cientos de funciones corporales, incluso controlando la presión arterial. Lo obtendrás de semillas de calabaza, almendras, avena, garbanzos y granos enteros.

¿Y qué pasa con la sal?

Demasiada sal sigue siendo una de las causas más importantes de la presión arterial alta. Y muchas personas creen que comen poca sal porque no la añaden a su plato, pero en verdad, la mayoría del sodio en nuestra dieta proviene de productos procesados como embutidos, sopas instantáneas y alimentos ultraprocesados que compramos en el supermercado.

A falta de evitar por completo los alimentos procesados es mejor leer más las etiquetas, cocinar más en casa y preferir alimentos frescos sobre los procesados. Además, si buscas añadir sabor sin la adición de sal, lo mejor es usar hierbas, especias, limón, ajo o vinagre, que no solo saben bien sino que también tienen beneficios para la salud.

Alimentos para incluir con más frecuencia

Algunos alimentos son mejores que otros cuando se trata de controlar la presión arterial:

  • Frutos rojos (fresas, arándanos y frambuesas): estos son ricos en antioxidantes que pueden combatir la inflamación.
  • Hojas de chenopodio (espinacas, acelgas, col rizada): nitratos naturales que ayudan al flujo sanguíneo.
  • Remolacha: alta en nitratos, que son excelentes para abrir los vasos sanguíneos (es decir, efecto vasodilatador).
  • Ajo: fomenta que los vasos sanguíneos se relajen.
  • Chocolate negro de alta calidad (70% de cacao y más): con moderación puede activar la liberación de óxido nítrico.
  • Nueces y semillas (nueces, almendras, chía, girasol): grasas saludables, magnesio, fibra.
  • Pescado graso (salmón, sardina, atún): lleno de omega-3.
  • Soja y derivados (tofu, leche de soja): una buena fuente de proteína vegetal.
  • Legumbres (frijoles, lentejas, garbanzos, habas): nutritivas, económicas y una poderosa ayuda para el corazón.

¿Cómo puedes organizar mejor las comidas?

Aquí hay algunas sugerencias prácticas:

  • Incluye verduras en cada comida.
  • Confía en la fruta fresca para el desayuno, no en el jugo.
  • Sustituye el arroz y el pan blanco por opciones de granos enteros.
  • Sustituye el aceite de oliva por mantequilla o margarina.
  • Podrías cocinar más en casa, donde puedes controlar lo que comes.
  • Come despacio, saborea el sabor y escucha las señales de saciedad que tu cuerpo te envía.

Hábitos que potencian una buena dieta

Se dice que eres lo que comes, y una dieta saludable es crítica, pero lo que haces mientras comes también puede marcar la diferencia. Los pilares incluyen vivir una vida más saludable y hacer ejercicio regularmente, dormir bien y manejar el estrés.

Y si fumas ahora, considera dejarlo. Y si bebes alcohol, hazlo con moderación. Cada pequeño cambio hace una diferencia.

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