Alimentación

La OCU pone nota a 12 roscones de supermercado, y solo cinco aprueban

En España, el roscón de Reyes es un ritual. Se compra por tradición y, a veces, por falta de tiempo compramos directamente los del supermercado. En los supermercados aparece desde semanas antes, envuelto, listo para cortar y con una promesa, la de saber a cítricos, azahar y fiesta.

Esa comodidad tiene letra pequeña. La Organización de Consumidores y Usuarios, OCU, ha evaluado doce roscones rellenos de “nata” vendidos en supermercados, en un país donde se consumen cerca de 30 millones al año. El análisis cruza composición, etiquetado, perfil nutricional, presencia de aditivos y grado de procesado, y se completa con una degustación realizada por especialistas pasteleros.

La conclusión es clara, la calidad media no destaca. Solo cinco productos aprueban y ninguno roza el sobresaliente. No es una alarma, sí un aviso, dentro del mismo formato hay diferencias grandes, y conviene saber en qué se está pagando.

Qué mira la OCU para decidir si un roscón merece la pena

La primera clave es el relleno. En algo más de la mitad de las muestras, la nata 100% láctea se sitúa en torno al 45% del peso total. En cinco casos se sustituye total o parcialmente por grasas vegetales más baratas, como palma, coco, nabina o palmiste, una combinación que mantiene textura, pero rebaja la calidad percibida. Y hay un rasgo común en toda la categoría, además del azúcar se recurre a azúcar invertido o a jarabes de glucosa y fructosa.

La masa también separa. Los mejor valorados conservan aromas suaves a cítricos y agua de azahar y emplean mantequilla en el bollo. La decoración puede engañar, en algunos roscones la “fruta escarchada” es realmente calabaza teñida. A esto se suma el peso de los aditivos, una media de 12 por producto, entre colorantes, conservantes, emulsionantes y agentes de textura, con un máximo de 19 en el roscón de AhorraMás. Son ingredientes habituales en elaboraciones que se congelan y luego se descongelan, un proceso que ayuda a explicar por qué la almendra pierde crujido y se nota blanda.

Con ese criterio, el primer puesto lo ocupa el Carrefour Extra roscón relleno de nata 100%, con 63 puntos sobre 100. En cata se aprecia un bollo bien fermentado, de textura jugosa, con azúcar en grano y una nata abundante de dulzor equilibrado. La masa combina mantequilla con aceite de girasol, detalle que le resta algo, pero aun así lidera el conjunto. Su precio es 9,49 euros por 750 gramos.

Muy cerca queda el Roscón de nata 100% de El Obrador de El Corte Inglés, con 62 puntos. Se valora una nata de buen sabor y un bollo tierno elaborado con mantequilla. También es el más caro del podio, 17,75 euros por 850 gramos. El tercer puesto lo completa el Roscón de Reyes nata 100% de Lidl, con 60 puntos, buen olor a bollería, azúcar perlado y un toque de azahar más marcado, también por 9,49 euros y 750 gramos.

Aprobados, pero lejos del trío de cabeza, aparecen Eroski, con 57 puntos, y Dia, con 51. Ambos mantienen nata 100% y mantequilla, aunque el resultado final se percibe menos redondo en la degustación.

Los suspensos son siete, AhorraMás, Mercadona, Froiz, Alcampo, BM, Aldi y HiperUsera. En Aldi, HiperUsera, BM, Froiz y Mercadona se detecta la sustitución de la nata por mezclas de aceites vegetales, y en otros pesa una cata más floja, el exceso de aditivos o una receta más alejada del estándar tradicional. En cualquier caso, la OCU subraya que todos los productos analizados cumplen la normativa de seguridad alimentaria.

Antes de comprar, conviene mirar la fecha de caducidad, se han detectado casos con apenas dos días, señal de que el producto ya estaba descongelado. Y hay una nota interesante sobre el bolsillo, el precio por kilo apenas ha subido, alrededor de un 3% de media respecto al año anterior, muy por debajo del encarecimiento visto en otros dulces navideños como los turrones.

Y, por último, lo esencial, esto es un dulce. En los roscones analizados, el promedio se mueve en torno a un 17,5% de grasa y un 19% de azúcar. Por eso, con la mesa puesta, el mejor consejo sigue siendo el de siempre, elegir con criterio, disfrutar sin exceso y, si se busca la mejor calidad posible, no perder de vista que un buen obrador artesano suele jugar en otra liga.

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